A seguir limpiando, contaminando menos

Limpiar, desodorizar y desinfectar los diferentes objetos y ambientes de nuestras casas, oficinas o lugares de trabajo, ámbitos públicos, etcétera, resulta un gran desafío a la hora de querer al mismo tiempo, contribuir a cuidar el planeta y nuestro entorno. Por cierto, ya no hay duda acerca de que la mayoría de la oferta existente en el mercado, en cuanto a productos de limpieza se refiere (entre otros), constituye una gran fuente de toxicidad y contaminación,

De esta manera, resulta clave que si la intención individual radica en accionar de la manera lo menos perjudical posible, debemos aportar nuestro granito de arena para contribuir a limpiar de una forma más amigable con el ambiente y sana para nuestro organismo también.

Existen formas sencillas y fáciles de preparar, para obtener productos de limpieza y desinfección caseros y artesanales. Esto resultará sin duda, más seguro, eficaz y “ecológico”. De nosotros depende predicar con el ejemplo y ser consecuentes y coherentes con nuestro discurso “ecológico” a la hora de realizar nuestras tareas cotidianas.

Reemplazar por lo artesanal.

Quizás, podamos reemplazar lo convencional en gran medida, por preparados ecológicos, seguros y eficaces. No obstante, no lograremos evitar del todo apelar a productos químicos, ya que los cambios son graduales y no se logran de un día para el otro.

Por otro lado, se puede tornar interesante además, que al tiempo de acudir a limpiadores caseros, también estaremos ahorrando.

Consumidores responsables

El consumidor es quién tiene la última palabra y la decisión, para que el mercado de oferta y demanda, sea compatible afín a las necesidades acuciantes de nuestro medio ambiente. Por eso, es importante, conocer, difundir y sembrar conciencia y arrojar señales de consumo por parte de cada uno; en este caso elaborando nosotros mismos nuestros productos.

La acción individual hace a una acción colectiva y puede generar que en adelante, surjan productos, cuyo proceso de fabricación y el empleo mismo del producto terminado no resulte contaminante como hasta la actualidad.

Por todo lo antedicho, debemos ser responsables al elegir en la góndola y comprar. Para eso, habrá que tomarse unos minutos de nuestro tiempo, y observar detenidamente los componentes que describen los envases de los productos que adquirimos, puesto que existen en el mercado algunas alternativas menos agresivas, como los compuestos por jabones elaborados con aceites vegetales, zeolitas, citrato de sodio o ácido cítrico, y “perfumados” con aceites esenciales. 

Así, un detergente “ecológico” debe indicar en la etiqueta que no contiene cloro, fosfatos, fosfonatos ni policarboxilatos.

Oct 2011

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