Lavar los platos ahorrando agua y energía
Aunque para lavar los platos sólo se utiliza el 5% del consumo total de agua, es conveniente que corrijamos algunas malas costumbres como, por ejemplo, lavar los platos con el grifo abierto. Si nos habituamos a llenar el fregadero con agua y un poco de jabón, sólo serán necesarios unos 20 litros para limpiar los platos.
Si estamos pensando en realizar modificaciones en el hogar, podemos comprar un lavavajillas de bajo consumo energético (clase A). Lavar los platos con el lavavajillas puede resultar un 60% más económico que lavar los platos a mano y con agua caliente, siempre que tengamos en cuenta algunas consideraciones:
- Escoger el lavavajillas del tamaño necesario.
- Poner en marcha el lavavajillas cuando esté a plena carga, sin sobreponer piezas, ya que después sería necesario volverlas a lavar.
- Utilizar los programas económicos.
- Poner doble entrada de agua: una para la fría y otra para la caliente. Así podremos usar lavavajillas bitérmicos y ahorrar electricidad especialmente si disponemos de agua caliente sanitaria solar.
- Evitar colocar utensilios que ocupen demasiado espacio. Éstos se pueden lavar a mano.
- Aclarar los platos antes de meterlos en el lavavajillas.
Cuide bien la heladera y ahorre energía:
Las heladeras y congeladores son electrodomésticos indispensables en la mayoría de hogares. Se debe tener en cuenta que la heladera, tras el aire acondicionado y la caldera, es el electrodoméstico que más energía consume, una tercera parte de toda la electricidad de la casa.
Con tan sólo considerar algunos detalles podremos ahorrar hasta un 20% del consumo eléctrico de la heladera:
- Controle que la puerta de la heladera cierre bien. Si el burlete está roto, cámbielo.
- Trate de abrirla sólo cuando es necesario y el menor tiempo posible.
- Ubíquela alejada de las fuentes de calor. De colocarla entre paredes o muebles deje siempre un espacio mínimo de 15cm para permitir la ventilación de la rejilla del condensador.
- Mantenga limpia la rejilla del candensador para que el motor no trabaje más y no aumente su consumo de electricidad.
- Regule la temperatura de la nevera según las instrucciones del fabricante, dado que un grado menos de temperatura supone un 5% más de consumo.
- Cómprala con aislantes de última generación y componentes de alto rendimiento.
- Descongélela regularmente. El sobreconsumo comienza cuando la caja de hielo llega a un espesor de 5mm y a partir de ese momento, su consumo puede aumentar hasta un 30% más.
- Enfríe completamente las comidas antes de colocarlas en la heladera.
- Coloquela lejos de fuentes de calor, como microondas, horno o el sol directo.
- Cuando se vaya de vacaciones, vacié la heladera y desconecte el equipo.

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