Medidas para ahorrar
Reducir los gases contaminantes de la atmósfera es también una posibilidad en nuestras viviendas que pueden ser ahorradoras y contribuir a cumplir con el Protocolo de Kioto. Es evidente que la construcción de viviendas, especialmente, en estos últimos años de boom, no se ha realizado con criterios de ahorro energético. Más bien lo contrario. Se calcula que actualmente cerca de un 7-9% es el porcentaje del total de emisiones de dióxido de carbono atribuible a las viviendas. De media se sitúa en 1.300 kg de CO2/año por vivienda. No es el sector que más emisiones produce (el transporte es responsable del 40%), pero ahorrar energía en casa es un compromiso que todos podemos asumir y una obligación y una medida educativa hacia las futuras generaciones que crecen en nuestro hogar.
En una vivienda en la que se apliquen criterios de sostenibilidad podrían rebajarse las emisiones hasta un 50% sin un coste adicional excesivo.
Lo cierto, sin embargo, es que por un coste mínimo podemos introducir tecnologías y hábitos que nos permitan ahorrar energía. El más sencillo: colocar bombillas de bajo consumo en todos los espacios
La iluminación representa la cuarta parte del consumo eléctrico de la casa, aunque en algunas viviendas con deficiente luminosidad natural este gasto puede llegar hasta el 50% del recibo de la luz. Las bombillas compactas o de bajo consumo son una buena ayuda para disminuir el consumo eléctrico. Aunque son más caras, duran 8 veces más y proporcionan la misma luz consumiendo apenas un 20% de la electricidad que necesitan las lámparas convencionales de incandescencia. Actualmente, hay bombillas de bajo consumo para todos los ambientes del hogar. Una sola de estas bombillas economiza a lo largo de su vida útil 137 litros de petróleo, o 156 kg de carbón, que es lo que se ahorran las centrales eléctricas en combustibles fósiles y, por lo tanto, en emisiones de CO2.
Para nuevas adquisiciones: electrodomésticos eficientes
La Comisión Europea promulgó en el año 1989 una Directiva que instauraba un sistema de Etiquetas Energéticas, para mejorar y aumentar la información de los consumidores al comprar cualquier electrodoméstico. La etiqueta clasifica los electrodomésticos en 7 categorías que van de la A++ (más eficiente y menor consumo) a la G (menos eficiente y mayor consumo). Todos los electrodomésticos tipo frigoríficos, lavadoras, secadoras, etc. deben mostrar esta etiqueta en la exposición de la tienda.
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Etiqueta de clasificación de los electrodomésticos según su eficiencia energética |
Escoger un electrodoméstico eficiente es sinónimo de ahorro energético, ya que su consumo de electricidad es menor. Estos aparatos eficientes acostumbran a ser algo más caros, aunque la diferencia de precio con respecto a uno convencional se amortiza en menos de 4 años. Después de 10 años, período que equivale al tiempo de vida de cualquier electrodoméstico, nos habremos ahorrado un 74,7% del consumo eléctrico total con respecto al consumo de un electrodoméstico no eficiente.
¿Vives en una casa pareada o un ático? Ponte energía solar para calentar el agua sanitaria
La tecnología solar para calentar agua sanitaria está al alcance de todos. La energía solar incorporada en la vivienda puede ahorrar hasta un 40% del consumo de gas o electricidad para calentar el agua.
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Las placas solares térmicas permiten agua caliente sanitaria ahorrando electricidad o gas. |
El consumo de energía para producir agua caliente sanitaria supone el 26% del consumo de energía total de nuestros hogares, y se ha convertido en el segundo uso energético doméstico en importancia después de la calefacción y la refrigeración. Podemos ahorrar en el consumo energético al calentar el agua gracias a la instalación de un sistema de energía solar térmica. Si haces reformas puedes también usar el agua caliente solar para lavar platos o la ropa siempre que pongas un grifo del circuito de agua caliente. Los electrodomésticos que usan el agua caliente precalentada se llaman bitérmico.
Ahorrar energía y dinero con la calefacción
Para el conjunto de viviendas, la calefacción representa casi el 30% del consumo de energía y este consumo se traduce en: un 57% de productos petrolíferos (gasóleo, butano y propano), un 23% de electricidad, un 15% de carbón y un 5% de gas natural.
Una de las formas más sencillas de ahorrar dinero con la calefacción radica en aislar nuestro hogar del frío: mediante doble acristalamiento, burletes en puertas y ventanas, cortinas y aislando las cajas donde se enrollan las persianas por donde se escapa mucho calor y penetra el frío. Así, con un buen aislamiento, nos podremos ahorrar hasta un 40 % en el consumo de la calefacción.
Existen en el mercado unos electrodomésticos conocidos como bombas de calor que aportan climatización integral: aire acondicionado en verano y calor en invierno. Aunque el coste de una bomba de calor actualmente puede ser moderado, lo que no nos dicen a menudo es que hay bombas de calor que pueden ahorrar entre un 30 y un 40% respecto a los equipos convencionales más baratos. Este tipo de bombas de calor se conocen por "inverters".
Las bombas de calor son recomendables para aquellos hogares que no tienen acceso al gas y precisan de calefacción y aire acondicionado a la vez, son muy útiles para moderar el consumo eléctrico que puede ser importante con estos aparatos cuando no son "inverters".
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Para la climatización del hogar una bomba de calor inverter puede ahorrar hasta un 40% de la electricidad respecto a una convencional. |




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